Jóvenes de Medellín pagan el costo más alto de la violencia (*)

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jovenesLos titulares de los medios de comunicación registraron el domingo 27 de marzo de 2011 la injusta muerte del joven rapero Yhiel de la Comuna 13 de Medellín como el quinto deceso en poco más de un año de artistas juveniles de esta comuna.

La amenaza a la vida y la integridad de los jóvenes es un problema de ciudad. Entre enero de 2009 y febrero de 2011, han perdido la vida 1982 personas entre los 11 y los 25 años. La vulnerabilidad de la población más joven está en aumento, especialmente de los menores de edad. Los datos comparados de los dos primeros meses de 2009 y 2011 muestran que entre estos años, las muertes de la población entre los 11 y 17 años de edad han aumentado en 478%.

Homicidios en Medellín

Enero – Febrero (2009 – 2011)

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Fuente: Instituto de Medicina Legal  y Ciencias Forenses.

La tendencia general ha mostrado que el  rango de edad de los 18 a los 25 años aporta el número más alto de homicidios en la ciudad, pero el mayor incremento porcentual de muertes se registra en el rango de los 11 a los 17 años, tan sólo observando el comportamiento comparado de los meses de enero y febrero, tendencia que este Observatorio prevé se mantendrá durante todo el año 2011.

Las tendencias que demarcan estos datos, permiten al IPC llamar la atención sobre los siguientes fenómenos que inciden directamente en la vulneración de los derechos fundamentales a la vida, la integridad, la libertad y la educación de niños y jóvenes:

  1. El control territorial y la demarcación de fronteras.
  2. El micro tráfico en diversas comunas de la ciudad y al interior de las instituciones educativas.
  3. El reclutamiento forzado.
  4. El desplazamiento forzado intraurbano.
  5. El hostigamiento a líderes artísticos y culturales que se resisten al conflicto.

    El control del territorio ha sido históricamente un mecanismo para el enriquecimiento y/o la consolidación de hegemonías a través de la oferta de seguridad violenta, la demarcación de límites y el control de economías legales e ilegales. Producto de este conflicto que ubica como un eje principal de disputa el territorio, están muriendo niños y jóvenes en esta ciudad. En términos generales podemos decir que:

    1. Durante todo el año 2009 fueron asesinados cada mes aproximadamente 12 jóvenes con edades entre los 11 y los 17 años; en el año 2010 el promedio fue de 14.
    2. Durante todo el año 2009 fueron asesinados cada mes aproximadamente 66 jóvenes con edades entre los 18 y los 22 años; en el año 2010 el promedio fue de 60.

      Desde 2009, sólo la Comuna 13 ha presenciado el asesinato de varios de sus líderes culturales: Héctor Pacheco Marmolejo “Colacho” (24 de agosto de 2009), Andrés Felipe Medina (4 de julio 2010), Marcelo Pimiento “Chelo” (5 de agosto de 2010), David Fernando Romero “Gordo” (15 de marzo 2010) y Daniel Alejandro Sierra “Yhiel” (El pasado 26 de marzo).

      Es importante que esta ciudad no olvide su pasado. Tras los reportes institucionales de éxito de la Operación Orión en el año 2002 y de la desmovilización del Bloque Cacique Nutibara en el año 2003, sumados a los partes de tranquilidad entre el 2004 y el 2008, pareciera haberse olvidado el trasfondo del problema: las redes mafiosas y criminales enquistadas en el Valle de Aburrá  desde décadas atrás. Más el fondo del problema se halla en la marginalidad y la exclusión social producto de la histórica presencia selectiva del Estado que tales redes han sabido instrumentalizar.

      Después de la escalada violenta que empezó finalizando el 2008 agudizada con la extradición de los jefes paramilitares, se está buscando el endurecimiento punitivo y reformas al código de infancia y adolescencia. Absolutamente justo resulta la demanda por la actuación de la justicia, pero resulta igualmente justa la demanda por la equidad, la inclusión y la superación de la pobreza como también la necesidad de consolidar una institucionalidad sustentada en principios de legalidad que allane caminos hacia la superación de las conflictividades de una manera menos costosa por caminos diferentes al castigo penal. Todo ello  en sintonía con un Estado de Democrático que le entregue a la sociedad caminos diferentes al castigo, especialmente a los jóvenes que están pagando el costo más alto de la conflictividad con su vida, su libertad y su integridad.

      (*)Boletín Informativo 2  / 2011

      Marzo 28

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