La participación social como derecho humano

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Daniel Pitangueira de Avelino. Foto: Catalina Gómez

Gobierno y participación ciudadana, fue el tema central del segundo panel desarrollado en el simposio “Participación y Gobiernos de Ciudad: Ideas y prácticas transformadoras”, realizado por la Secretaria de Participación Ciudadana de Medellín y el Instituto Popular de Capacitación.

Uno de los panelistas de esta jornada, fue el director sustituto de Participación Social de la Secretaria-General de la Presidencia de la República de Brasil, Daniel Pitangueira de Avelino, quien habló sobre la experiencia de su país en torno a la participación social, el ejercicio de gobierno y los procesos de Estado.

En diálogo con la agencia de prensa del IPC, Daniel Pitangueira, reflexionó sobre la necesidad de que los gobiernos brinden garantías y espacios para la participación, pero también sobre el papel de los ciudadanos de participar efectivamente.

De igual forma, abordó la necesidad de resignificar algunas estructuras participativas de los gobiernos, para que sean acordes a las necesidades y demandas de las comunidades. Pitangueira además se refirió al diálogo y el relacionamiento que debe existir entre el gobierno y la ciudadanía para propiciar una participación efectiva.

Daniel, hablaba en su intervención sobre la necesidad de que el Gobierno brinde garantías para ejercer el derecho a la participación social ¿Cuál es el papel del Estado en ese sentido?

El papel del Estado para garantizar la participación social como un derecho humano, es fundamental. Primero, porque el propio Estado debe tomar la iniciativa de abrir sus órganos públicos a la participación y, segundo, porque hay una presión cultural que fortalece el autoritarismo en América Latina. Entonces esa situación de prácticas autoritarias, prácticas clientelistas y prácticas que de alguna forma no incentivan la democracia, deben ser enfrentadas y para eso hay que hacer unas acciones gubernamentales efectivas, inclusive en el campo cultural, para cambiar una situación que es histórica en América Latina.

Mirando hacia la otra orilla, ¿Cuál es el rol que deben asumir los ciudadanos?

Una participación social no existe si no hay ciudadanos y ciudadanas ejerciendo efectivamente su papel de ciudadanía, pero no es tan simple como parece. Hay problemas y retos para que haya un ejercicio efectivo de esa ciudadanía y hay que considerar que algunas personas tienen su propia forma de organización, su propio lenguaje para presentar sus demandas y también su propio interés de participar o no participar. Es preciso que haya un gran esfuerzo de concientización del Estado, de resignificación de algunas estructuras gubernamentales para que den cuenta de esta heterogeneidad que hoy presenta la sociedad. No es fácil.

A propósito de la heterogeneidad y de las particularidades de las comunidades, se hablaba en este panel de que se necesita descentralizar más el poder y brindar mayor autonomía en lo local ¿Por qué es importante esto?

La descentralización del poder y la territorialización del poder son condiciones para que la democracia sea efectiva, permitiendo a un ciudadano o ciudadana que ejercite en su comunidad, en su territorio, un poder político.

Pero pienso que eso no basta, es necesario que más allá de garantizar la descentralización y la territorialización del poder, también se piense en cómo estos poderes están siendo ejercidos en el territorio. O sea, si los territorios y las comunidades están organizados de forma democrática y si allá existen relaciones de poder que sean autoritarias o, al revés, que sean relaciones de poder que estimulen la democracia. Por tanto, Hay que pensar localmente pero, al mismo tiempo, orientado en valores universales como la democracia.

Brasil tiene una amplia experiencia en presupuesto participativo ¿Qué tan importante es esa práctica democrática? pero también ¿Qué dificultades conlleva? Esto porque a veces las comunidades tienden a considerar que ese es el único escenario de participación

Creo que el presupuesto participativo es muy importante y es una de las más marcantes experiencias democráticas que tenemos en nuestra contemporaneidad. Es una práctica que  merece estudio, ser discutida, peor no pienso que sea un modelo mágico a ser seguido en cualquier lugar. Por un lado, es necesaria también una adaptación a las especificidades regionales, sociales e históricas de cada territorio. Y por otro lado es importante decir que el presupuesto participativo no agota todas las formas de participación, es preciso estar atento para los otros espacios que ocurren, sean conferencias, democracia representativa en su sentido clásico o las formas tradicionales de elegir representantes. En todos esos espacios hay que estar atento y hay que tomar en las manos el poder de decisión, la sociedad no puede quedar acostumbrada a participar apenas en los momentos del presupuesto participativo, sino que debe mantener su atención sobre la actuación gubernamental en todo.

¿Cómo ha sido en Brasil esa experiencia de ciudadanía, ejercicio de gobierno y procesos de Estado?

En Brasil hay un largo camino en nuestra frente. Allá hemos hecho muchas cosas pero quedan muchas más a ser hechas. Hay algunas dificultades pero pienso que las transformaciones y los cambios están ocurriendo a una velocidad cada vez más rápida.

Por un lado, aun no resolvemos todos los problemas, eso es imposible. Cuando tenemos en Brasil las manifestaciones que ocurrieron en junio de este año, en el mismo periodo de la copa de confederaciones de FIFA, eso nos muestra que hay mucho por hacer y que hay segmentos poblacionales que no se sienten representados por estos canales democráticos.

Eso nos muestra que tenemos que reinventar y resignificar, en términos de democracia y participación social, pero eso nos da algún aliento de saber que la sociedad tiene interés en dialogar con el Estado y en establecer ese tipo de relación. Eso nos mueve.

¿Cuáles han sido los principales logros dentro de este proceso?

Muchos. La próxima semana vamos a hacer la próxima semana la emisión de un decreto presidencial instituyendo el Sistema Nacional de Participación Social y la Política Nacional de Participación Social, va a ser un marco histórico en esa disputa y en esas discusiones con la sociedad. Por primera vez, en la historia de Brasil, la Presidencia de la República va a establecer la participación social como un método de gobierno, para todo su Gobierno. Eso nos da fuerza y esperanza para poder ir a aquellos espacios, que se iban cerrando a la participación, con un argumento mucho más fuerte y también con propuestas, para que podamos abrir las puertas y que no se queden cerradas.

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