En momentos en que algunos sectores de la sociedad tienen la sensación de que la participación se ha convertido en un ejercicio de desgaste, que no trasciende de lo simbólico y poco o nada incide en las políticas públicas y las decisiones de los gobernantes, se hace necesario repensar y redirigir las estrategias de participación planteadas desde los gobiernos para garantizar la participación como un derecho humano. A su vez, se requiere un empoderamiento pleno de los ciudadanos para ejercer eficazmente ese derecho.

Este y otros planteamientos surgieron durante el panel central: “Retos y Perspectivas de la Participación Ciudadana y los Gobiernos de ciudad”, en desarrollo del Simposio Participación y Gobiernos de Ciudad, realizado los días 3 y 4 de diciembre en Medellín, por la Secretaría Municipal de Participación Ciudadana y el Instituto Popular de Capacitación –IPC.

En este espacio, director en Colombia del Programa Participación Ciudadana del Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales –NDI (por su sigla en inglés), Francisco Herrero, afirmó que una participación efectiva requiere, entre otras, tres condiciones básicas: oferta institucional, interés ciudadano y eficacia.

Acerca de las condiciones para ejercer la participación, Francisco Herrero, advirtió que “si no hay una mejora en la calidad de vida, en las condiciones de equidad y un mejoramiento del bienestar de las personas, no habrá como tal una participación real.”

Para hablar de participación efectiva, se requiere además un diálogo entre ciudadanía y Estado, mayor descentralización del poder y estrategias participativas de acuerdo a las particularidades de cada comunidad o territorio, según la intervención del sociólogo Ómar Urán, quien realizó una serie de reflexiones para el caso colombiano.

El sociólogo anotó que en Colombia es necesario repensar estrategias participativas acordes a la manera político administrativa como está dividida el territorio, ya que incide en la forma como se da la participación ciudadana y la gestión del Estado.

Por eso, Ómar Urán concluyó que en el país se debería realizar un mejor diseño institucional dado que en Colombia hay un Estado muy centralizado. Aquí llamó la atención por una agenda nacional frente al poder político urbano. “Una agenda pendiente para repensar la participación y la representación política en los gobiernos urbanos y metropolitanos.”

El sociólogo agregó que la ciudadanía no debe descargar toda la responsabilidad en las autoridades, que todo el poder no se debe descargar en el Estado y que debe existir un equilibrio entre la sostenibilidad del Estado y la libertad de derechos, a fin de lograr buenos procesos de gobierno.

Por su parte, Daniel Pitangueira de Avelino, director sustituto de Participación Social de la Secretaria General de la Presidencia de la República de Brasil, expresó que para lograr una participación efectiva, es necesario concebir la participación como un derecho y no solo como un instrumento.

Pitangueira de Avelino, también planteó que deben darse tres elementos básicos para que exista una verdadera participación social: la movilización ciudadana, la concertación y la toma de decisiones conjuntas con el Estado.

Finalmente, el funcionario brasilero habló sobre la necesidad de generar contextos favorables a la participación. Para esto afirmó que es importante construir confianzas entre la ciudadanía y los gobiernos, y desarrollar políticas basadas en las realidades locales y no imaginarios institucionales.

Recogiendo lo expuesto, podría concluirse que la participación efectiva es un derecho que deben garantizar los gobiernos y asumir los ciudadanos, para poder generar un diálogo, a base de deliberación, concertación y decisiones, que permita definir la manera como se construye la sociedad, se planea el territorio y se proyecta el desarrollo.

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