Niños masacrados en Florencia (Caquetá) ¿Qué hay de común con el caso de Amalfi (Antioquia)?

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Editorial por Soledad Betancur Betancur, directora del Observatorio de Derechos Humanos del IPC

En menos de dos meses, en dos masacres ocurridas en latitudes distintas de la geografía colombiana, fueron asesinadas 11 personas, 7 en el Municipio de Amalfi (Antioquia) y 4 en Florencia (Caquetá). De las 11 víctimas, 6 corresponden niños y niñas. La primera masacre ocurrió el 12 de diciembre de 2014 y la segunda el 5 de febrero de 2015. ¿Pero cuál es la verdad de lo que pasó en estas dos masacres?

Muchas hipótesis se tejen en los dos casos a partir de información fragmentada y poco coherente. Retaliaciones entre bandas criminales y guerrillas, ajustes de cuentas, control territorial de corredores estratégicos, conflictos “vecinales” por la tierra. En general se presentan como una guerra entre actores ilegales por recursos, en cuyas versiones desaparecen los intereses de fondo, como los intereses empresariales de las elites económicas y las responsabilidades de instituciones estatales como el ejército o la policía, ya sea por acción u omisión.

Dos asuntos llaman la atención en el caso de Florencia, ¿Por qué a pesar de que la familia había puesto en conocimiento del ejército y la fiscalía los hechos, la guarnición, la fortaleza que está a menos de 5 kilómetros del sitio de la masacre, no mantuvo una alerta para ver movimientos sospechosos en el sector?, máxime cuando el padre de las victimas afirma en varias declaraciones que había alertado a esas instituciones que su familia venía siendo amenazada de muerte. ¿Por qué en el primer momento hay versiones encontradas entre fiscalía y ejército?, en un primer momento la fiscalía denuncia negligencia del ejército y la policía en la atención inmediata a los hechos, denuncia de la que posteriormente se retractó. Un artículo publicado HSB Noticias el mismo día de la masacre en Florencia retoma la declaración de uno de los familiares de los niños asesinados, en la cual se señala un nivel de responsabilidad de las Fuerzas militares, ¿por qué en los relatos aparece esta institución del Estado? :

“Uno de los familiares de los niños asesinados, narró que este sería, según él, el desenlace de una crónica de sangre, pues ya habían denunciado la situación.

“Esto es una irresponsabilidad de la justicia, porque esto ya se veía venir. Ya nosotros veníamos poniendo múltiples denuncias, de muchas amenazas, de que nos iban a acabar a todos y que nos iban a entregar en bolsas a nuestros familiares”, dijo el hombre quien no quiso revelar su nombre por seguridad.

Agregó además que las amenazas las habían puesto en conocimiento de los uniformados de la Base Militar La Fortaleza cercana a la vereda. “Pero los soldados nos dijeron que eso no era competencia de ellos”, resaltó.

El hombre precisó que esas personas los estaban extorsionando, exigiéndoles 17 millones de pesos “para respetar la vida de mi mujer, de mi hija y del resto de la familia de ella”. Finalmente, reveló que esos sujetos, los mismos que asesinaron a los cuatro infantes, aparentemente coadyuvaron o, al menos, fueron cómplices del hecho de sangre, y serían miembros de las Fuerzas Militares”[1].

En el caso de Amalfi, el cual tuvo menos eco que el de Florencia, desde el primer momento aparecieron versiones de responsabilidad del ejército en la masacre, según relatos de pobladores de la zona recogidos por la Defensoría del Pueblo en el lugar de la masacre; testimonios que fueron negados tajantemente por las fuerzas armadas[2].

Pero también llama la atención la versión de las FARC, a propósito del hecho, donde se afirma que un guerrillero de su estructura organizó una cita con su hija menor de edad en la casa donde ocurrieron los hechos, al respecto afirman:

“Alrededor de las dos de la madrugada, un barullo violento interrumpió el tranquilo silencio de la noche. A las voces de somos del Ejército Nacional, una tropa armada con armas largas irrumpió en la vivienda disparando sus fusiles contra los habitantes que encontró en su interior. El señor y la señora de la casa, que la habían prestado amablemente para la visita, la otra persona, la muchacha de la dieta, Yirman, su hija y la mujer que la llevó hasta allá fueron asesinados.”[3]

Es de anotar que en esta masacre el ataque fue brutal, “El documento de inspección técnica en el lugar de los hechos detalla por ejemplo que se recogieron 94 vainillas o cascos de bala que fueron disparados. “Por su calibre (5,56 y 7,62) se infiere que los asesinos usaron fusiles de asalto. Eso habla por sí mismo de la intensidad del ataque, en el que murieron cinco adultos y dos niñas, una de ellas de 11 años de edad”[4].

Surgen entonces algunas preguntas: ¿Está el ejército siendo investigado por su posible responsabilidad en estos hechos? Los indicios encontrados por lo menos en Amalfi deberían incluir esta versión en las investigaciones. El ejército no ha sido propiamente un protector de la niñez, ni se ha preocupado de no incluirla en el conflicto, no solo en el tema del reclutamiento sino que de manera inerme es responsable de muchos asesinatos de niños y niñas, un ejemplo es el de los casos de ejecuciones extrajudiciales, más conocidas como “ falsos positivos”, en los cuales los fiscales adelantan más de 2.219 investigaciones por el delito de homicidio, todos atribuibles a integrantes de la Fuerza Pública con un saldo de 4.048 víctimas, hasta el momento, de los cuales 223 han sido menores de edad. [5]

A propósito de todas las inquietudes, injusticias y horrores que ha dejado el conflicto colombiano durante más de cinco décadas, la Comisión de Esclarecimiento Histórico presentará un informe tratando de responder a las preguntas: ¿Qué paso? ¿Por qué paso?  Y ¿Cómo evitar que se repita? Preguntas que deberán responder la sociedad colombiana, el Estado y en particular el sistema de justicia, si efectivamente queremos avanzar hacia una paz sostenible. Pero las respuestas deben indagar por los problemas estructurales y NO seguir cayendo en generalidades, como decir que hay actores armados en confrontación por corredores estratégicos para la economía ilegal y los cultivos de coca, pues ésa es apenas una parte de la verdad.

En el caso de Florencia la comunidad y el País entero repudiaron el crimen y pidieron resultados; los presuntos asesinos ya fueron capturados, pero habrá que esperar si llegará conocerse la verdad sobre las motivaciones de esta masacre y sus autores intelectuales. En Amalfi, las versiones sobre los hechos no terminaron de esclarecerse y aún no han sido capturados los responsables del crimen. La tragedia quedó reducida al olvido cuando terminó el despliegue mediático que, en principio, causan este tipo de casos.

Lo concreto es que nuestros niños y niñas deben quedar fuera del conflicto y sus derechos deben ser respetados a plenitud. Si queremos un país en paz, nuestros niños nunca más deberán ser involucrados en el conflicto y mucho menos masacrados.


[1] “Cuatro menores de edad fueron asesinados en Caquetá”. 5/Feb/20156:02:24 PM http://www.hsbnoticias.com/vernoticia.asp?wplaca=130534 Fecha publicación:

[2] http://noticias.lainformacion.com/politica/fuerzas-armadas/el-ejercito-colombiano-rechaza-las-denuncias-ciudadanas-que-involucran-a-militares-en-una-masacre-en-amalfi_Iy3arTVAHWytpnteThyMn2/

[3] http://farc-ep.co/?p=4128

[4] http://elfrente.com.co/ahora/autoridades-desconocen-autores-y-moviles-de-masacre-en-amalfi/

[5]http://www.laopinion.com.co/demo/index.php?option=com_content&task=view&id=447002&Itemid=29#.VNuTRCxcC9c

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