Artículo de opinión por Lucía González Duque

Asesoran mal al Presidente de la República quienes lo llevan a tomar y hacer pública la decisión de “No contratar directamente con las organizaciones sin ánimo de lucro”.

Lo hacen equivocar porque hacen que generalice. ¡Lamentable generalización!  Así habría que castigar a todas las empresas porque unas no pagan impuestos o no cumplen con los deberes que impone la seguridad social; a la fuerza pública porque algunos de sus miembros hacen parte de las redes del narcotráfico o a las iglesias porque algunos pastores mienten para conseguir beneficios.

Se equivoca porque los corruptos estarán en todas partes mientras haya oferta de coima, chanchullo o beneficio indebido. Casi siempre en cabeza de los gobiernos de turno.  En esa lógica, habría que decir que no contraten con los gobiernos que todos son corruptos.

Se equivoca porque los corruptos no solo son contratados directamente, ellos también participan de las licitaciones, de los concursos públicos y se los ganan casi siempre porque los pliegos o términos de referencia han sido amañados. Y no necesariamente lo hacen a través de organizaciones sin ánimo de lucro. Casi siempre son empresas privadas formalmente constituidas. (¿Se le olvidó el desfalco a la ciudad capital? ¿A la salud? ¿A Reficar?).

Se equivoca el presidente porque el gran capital social de este país está hoy en miles de entidades sin ánimo de lucro -las ONG, organizaciones de base, asociaciones, entidades académicas, entre otras- que se juegan la vida para hacer posible la vida, la equidad y la justicia en muchos territorios, formando ciudadanos y cubriendo las falencias del Estado. Miles de ellas están inventándose la paz en los territorios desde hace años y se movilizaron para hacer pedagogía de los Acuerdos. Hoy son la fuerza política y moral de la nación, que con sus expresiones públicas marchan pidiendo Acuerdo Ya. Señor presidente, en laso sin ánimo de lucro están recogidos millones de seres humanos que son el gran capital social de este país, el capital real para la paz. No se equivoque.

Y recuerde, que como decía Sor Juana Inés de la Cruz: “¿O cuál es más de culpar, / aunque cualquiera mal haga; / la que peca por la paga / o el que paga por pecar?.

¿Quién contrató a las organizaciones que llevaron a ese lamentable e inhumano estado en el que viven nuestros hermanos en la Guajira? ¿Quién se inventó esas organizaciones? ¿Y quién veló por ellas? ¿Dónde estaban nuestros flamantes y muy populares órganos de control?

* Las ideas aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de la autora y en nada comprometen al Instituto Popular de Capacitación (IPC).

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