El “Titanic” de EPM

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La emergencia en la presa que construye el proyecto Hidroituango en el cañón del río Cauca inició desde el 28 de abril ocasionando inundaciones en el Bajo Cauca antioqueño donde miles de personas fueron evacuadas por riesgo de avalancha. Foto: Ríos Vivos.
Por: Jorge Eliécer Rivera Franco

El Titanic, el barco más grande y lujoso construido en su época, tuvo un trágico hundimiento en su viaje inaugural en la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912, muriendo 1.514 personas de las 2.223 que iban a bordo, lo que convierte está tragedia en uno de los mayores naufragios de la historia, ocurrido en tiempos de paz[i].

Todo lo relacionado con esta embarcación estuvo inmerso en la arrogancia, la soberbia y la pedantería de sus propietarios, llegando a afirmar – se dice- “que al Titanic no lo podría hundir, ni Dios”. Pero vaya aterrizaje, este exhibicionismo de tecnología y emprendimiento, no logró cumplir su primer viaje. ¡Gran desastre!

En el 2014, en audiencia pública realizada en Caucasia, en el auditorio de la Universidad de Antioquia, a petición del Jardín Hidrobotánico; la Cámara de Comercio de Magangue; la Fundación Pata de Agua de Sucre; los alcaldes  de Majagual, Guaranda, Magangue en Sucre y de Caucasia en Antioquia; Ríos Vivos;  la Organización Indígena de Antioquia, entre otros,  se pudo conocer la arrogancia, soberbia y pedantería de la burocracia de EPM, que si bien, no llegó, hasta donde lo hicieron los apoderados del Titanic —según se dice—, si afirmó categóricamente que las “poblaciones aguas abajo del embalse no tenían nada que temer y que, por ende, EPM no tenía nada que hacer en dicha zona, ya que estaba por fuera de la influencia del embalse de la Central Hidroeléctrica de Ituango”.

Pero con lo ocurrido en los últimos días, ha quedado súper demostrado cual es la responsabilidad de EPM aguas abajo de Hidroituango, como también la responsabilidad de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales y del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible, que pasaron por alto el principio de precaución, contenido en el artículo 1º de la Ley 99 de 1993, reduciendo las exigencias de la Licencia Ambiental para facilitar la intervención de EPM en este megaproyecto.

Hoy lamentablemente, porque no nos alegra lo que está ocurriendo, el Megaproyecto de la Hidroeléctrica de Ituango – Pescadero, se ha convertido en el “Titacnic” de EPM, con unas implicaciones multidimensionales que gravitarán seriamente sobre la calidad profesional y ética de quienes han intervenido en el diseño y construcción de esta obra, como en las finanzas del Departamento de Antioquia, el Municipio de Medellín y la Nación, así como también en la seriedad profesional de las firmas de interventoría y las autoridades ambientales pertinentes, pese a las voces que en su momento advirtieron sobre la inviabilidad ambiental de la misma.

Lástima por las personas atropelladas y asesinadas a lo largo de este proceso a quienes se debe un resarcimiento no solo del Estado y la empresa, sino de la sociedad en cuyo nombre actuaron en defensa de un patrimonio natural y cultural de la nación.

 

 * Las ideas aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y en nada comprometen al Instituto Popular de Capacitación (IPC)


[i] Arte y Cultura en el Cine. (14 de abril de 2012). El cine y el Titanic. Cien años de historia. Música y cultura hasta la sepultura. Recuperado de: https://musicayculturahastalasepultura.wordpress.com/2012/04/14/el-cine-y-el-titanic-cien-anos-de-historia/

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