El hecho ocurrió ayer sábado 29 de marzo, cuando la comunidad, obligada y convocada por las AGC, se encontraba haciendo labores de limpieza del Centro Educativo Rural Villa Chica. En medio de esta actividad, miembros del ELN ingresaron a la escuela y justamente allí se presentó el enfrentamiento entre ambos grupos armados, dejando como resultado la muerte de uno de los integrantes de las AGC. Un acto repudiable por las comunidades y que representa una infracción al Derecho Internacional Humanitario.
24 horas han pasado del hecho y aún continúa el cuerpo en la comunidad, sin tener una respuesta efectiva de las autoridades.
La zozobra y angustia que hoy se ha incrementado en los habitantes de esta vereda del sur de El Bagre, se debe a que este grupo paramilitar se ha asentado en el territorio y ha impuesto sus reglas en medio de las actividades y dinámicas de la comunidad. Señalan que, tradicionalmente, las Juntas de Acción Comunal y los colectivos sociales realizan jornadas de limpieza y manutención de los espacios públicos y que hoy estos escenarios han sido cooptados por integrantes de las AGC quienes les obligan a asistir a sus actividades.
“Y la persona de la vereda que no asiste a su colectivo o espacio, lo sancionan y lo ponen a pagar cuotas económicas. Han hecho un copamiento de todo el proceso y de la estructura comunitaria y se ha perdido la autonomía de las organizaciones. Albergábamos la esperanza de que esto fuera pasajero, pero con lo que sucedió el sábado, vemos que la cosa está empeorando”, señalan los habitantes.
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El temor aumenta en la población juvenil, pues siguen siendo los más vulnerables. Líderes y lideresas señalan que ha aumentado el reclutamiento forzado por parte de ambos grupos al margen de la ley y muchos de ellos se han visto obligados a abandonar sus territorios. Quienes aún permanecen, temen que alguno de los dos grupos tome represalias en su contra, pues es claro que en la dinámica de la guerra la población debe elegir un bando, y en casos como estos, la obligación de estar en un lugar no es justificación.
“La comunidad está muy asustada. Hay jóvenes que tienen miedo por posibles represalias, pues en este momento hay un relacionamiento entre estos grupos con nuestros jóvenes. Es muy probable que hayan desplazamientos nuevos en la zona precisamente por el temor de alguna represalia tanto de uno o de otro grupo, dado el relacionamiento obligado que ambos grupos tienen con la comunidad”.
Desde la Agencia de Prensa del IPC, hemos alertado durante este año la grave situación y vulneración en la que se encuentran los y las habitantes del municipio de El Bagre ante el recrudecimiento de la violencia y la disputa territorial que continúa dejando a las comunidades en medio del fuego cruzado y ante una crisis humanitaria que no cesa.
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