Derechos humanos, Editoriales

Respaldar a quienes han apostado por la paz es también defender a las víctimas y a la democracia

Seguir apostando por la paz, cuando tantas veces se ha apostado por la guerra, es un compromiso con las víctimas, con la democracia y con las futuras generaciones.

Fotografía: pares.com.co

El Instituto Popular de Capacitación -IPC expresa su respaldo público al defensor de derechos humanos Danilo Rueda Rodríguez ante los recientes señalamientos surgidos a partir de informaciones periodísticas que desconocen el contexto de su trayectoria y de las responsabilidades que ejerció como Alto Comisionado para la Paz.

Durante cerca de cuatro décadas, Danilo Rueda ha acompañado a comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y urbanas afectadas por el conflicto armado, promoviendo la defensa de los derechos humanos, la memoria, la verdad, la justicia, la reparación y la construcción de caminos de diálogo para superar la violencia. Su trabajo ha estado orientado a proteger la vida y a fortalecer las capacidades de las comunidades para construir paz en los territorios.

Consideramos necesario recordar que dialogar con actores armados no significa justificar sus crímenes ni sustituir la acción de la justicia. En un país que ha padecido décadas de conflicto, el diálogo ha sido una herramienta para salvar vidas, aliviar crisis humanitarias, exigir responsabilidades y abrir posibilidades para que el Estado llegue con derechos a los territorios históricamente afectados por la guerra.

Los desafíos de la política de Paz Total deben ser objeto de una evaluación crítica y transparente. Sin embargo, la discusión pública no puede construirse sobre la estigmatización de quienes han dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y de las víctimas.

El IPC hace un llamado a las instituciones, a los medios de comunicación, a la academia, a las organizaciones sociales y a la ciudadanía para promover un debate informado y responsable sobre las políticas de paz, libre de estigmatizaciones y comprometido con la verdad. Reafirmamos nuestra convicción histórica de que la paz no es una concesión a los violentos, sino un derecho de la sociedad y una obligación ética del Estado.

Seguir apostando por la paz, cuando tantas veces se ha apostado por la guerra, es un compromiso con las víctimas, con la democracia y con las futuras generaciones.

Junta directiva del Instituto Popular de Capacitación -IPC