Más de 125 organizaciones de comunidades campesinas, afro, indígenas, pescadoras y de mujeres alzamos nuestra voz para continuar construyendo tejidos hermanos, asociativos y juntanzas que nos permitan hacer una real defensa territorial; ratificamos las peticiones, necesidades y exigencias planteadas en 2024 alrededor de la construcción de una ruta de paz, acceso a tierras, participación de mujeres y enfoques desde la agricultura social y campesina.
Uno de los principales resultados de esta agenda fue la constitución del Distrito Agrominero y pesquero, como una herramienta para la planificación socioambiental, que reafirma nuestra diversidad cultural y vocacional. Sin embargo, nos preocupa que después de un año de emitida la Resolución 40436 de 2024, aún no haya avances claros ni participación activa de nuestras comunidades. Hacemos un llamado para que se inicien los encuentros con el comité interinstitucional y las mesas de trabajo.
Desde la construcción de una cartografía social y participativa, reflexionamos y pusimos de presente las afectaciones y daños que han sufrido nuestros afluentes hídricos, desde el municipio de Valdivia, hasta el municipio de Nechí, y desde este hasta Zaragoza, en aras de continuar reconociendo y visibilizando los daños que están provocando los proyectos extractivos y de desarrollo y continuar divulgando y exigiendo el cumplimiento de la Sentencia 38 de 2019, que reconoce al río Cauca y sus afluentes como sujetos de derechos.
Igualmente, este ejercicio estuvo alimentado por las reflexiones y memorias sobre las violencias que se han causado en nuestras aguas, víctimas de años de conflictividad, desaparición forzada, masacres y asesinatos selectivos, por lo que le apostamos al reconocimiento de la cuenca media y baja del río Cauca como víctima del conflicto armado.
